El año pasado no se hizo por el mal sabor de boca que se nos quedó a toda la plantilla del C.I. por un traslado un tanto atropellado y mal llevado.

Pero este año ha vuelto la fiesta. Pese al recorte presupuestario que hemos tenido, nos ha salido una buena fiesta.
Empezamos a primera hora con un chocolate con churros y porras. Después trabajamos "eficientemente y con la profesionalidad que nos caracteriza". Y cuando acabamos de trabajar...empezó la fiesta.
Primero la comida. Había una gran cantidad de comida, así como variedad y calidad.
Luego empezamos con unos juegos y concursos.
Más tarde, el equipo de festejos, organizó una pequeña obra de teatro, en la que tradicionalmente se parodian los hechos más relevantes del año. Y este ha sido el de las bodas, así que Casamientos Imposibles triunfó entre el público asistente. Y sus montajes fotográficos pusieron la nota cómica, que fue bien recibida por casi todos (alguno hubo que se molestó un poco).
A continuación un concurso de baile, en el que las canciones cambiaban rápidamente, y el público consideró que hubo tongo en la adjudicación del primer premio, pero lo importante es divertirse y lo hicimos.
Naranja loca, streptease de oprador@s, desertores de la fiesta, etc..., vamos cosillas que hay en todas las fiestas del mundo.
Y ya para finalizar hubo gente que se bebió hasta el agua de los charcos y acabó un poco de aquella manera.
En resumen, una buena fiesta con los compañeros de trabajo y sin malos rollos. Además que sobró una cantidad tremenda de comida, que fue aprovechada el lunes siguiente.
Aquí si que sabemos como optimizar un presupuesto ajustado.