La retirada de la leche (entera y desnatada), infusiones, etc..., de los puntos pausa no tiene solo la reacción de enfado o cabreo de la plantilla, sino que determinadas personas no pueden tomar la leche o infusiones de una máquina en la que no se especifica la composición de las bebidas. Por ejemplo los celíacos o los diabéticos. En el laboratorio ya es otra historia, porque se usa como primer tratamiento frente a intoxicaciones o inhalación/ingesta de productos químicos. Por lo tanto tiene también una influencia en la salud y seguridad laboral, y siempre han dicho que no escatiman gastos en eso.
El evitar que personal de contratas acceda a los servicios de los puntos pausa como los empleados del grupo, tiene, aparte del enfado (ya demostrado por la plantilla), una connotación discriminatoria. Si ya de por sí, estos compañeros cobran menos que los empleados del grupo, con unas condiciones laborales diferentes, etc..., se suma la discriminación de no poder tomarse un café o un refresco como los demás.
Visto desde una perspectiva puede parecer un ahorro en gastos, pero esos compañeros que trabajan con nosotr@s, también están ayudando a que la empresa gane dinero, y así se les recompensan sus esfuerzos. Alguno pensará que para eso ya se les paga, pero las cosas van más allá. Un empleado (de la empresa que sea) si está contento y se siente bien tratado, hablará bien de su empresa y hará publicidad gratuita de la misma con sus familiares y amigos, intentará que la gente compre los productos que distribuye y él mismo intentará consumirlos, porque redunda al final en beneficios para la empresa y para él mismo. Por lo tanto un empleado influye o puede influir en unas 20 personas, que no todas serán igual de influenciables, y que se reducirá a la mitad más o menos, pongamos unas 9 ó 10 personas, que reciben una visión positiva o muy positiva de la empresa (en las escuelas de mercadotécnia o marketing americanas esto lo tienen en cuenta). Y ese círculo sigue creciendo, pero la visión positiva de la empresa y la marca se desvanece en una relación inversamente proporcional.
Y ocurre exáctamente lo mismo con un trabajador descontento, pero con publicidad negativa, por lo tanto, por cada trabajador descontento se pierden 9 ó 10 clientes potenciales.
Así que si en las zonas afectadas por estos recorte tenemos unos 400 trabajadores, hemos perdido entre 3600 a 4000 clientes potenciales de nuestros productos.
Esto lo puede saber cualquiera que escuche un poco a los compañer@s de las contratas, frases como:
- Va ha hechar gasolina aquí Rita, me voy a la "azul y naranja" que me pilla mejor.
- El aceite no lo compro más de esta marca, compraré el número "1".
- El butano lo compraré de la "competencia".
y así algunas más, con palabras un poco más malsonantes, y además hablan de irse a nuestra competencia directa poque así creen hacer más daño. Los que son emplead@s del grupo no lo hacen porque siguen igual (a excepción de la leche y ha dejado también una mala imagen), pero los de contratas, hoy están aquí y mañana están en otro sitio. Son trabajador@s con una movilidad muy alta.
Y evidentemente, lo mismo hará la familia directa de estas personas y sus amigos más allegados.
Y es que lo que realmente le molesta a la gente es la injusticia y la discriminación porque sí. Y ahora harán lo posible para hechar por tierra el trabajo de publicidad pagada y patrocinios que se lleva haciendo durante mucho tiempo, y la publicidad gratuita que hacíamos todos de esta empresa. Años de intentar tener una buena imagen de marca que se tiran a la basura por no meditar detenidamente una decisión. ¿Realmente puede compensar económicamente todo esto?. Nuestra imagen ya está manchada y no se puede lavar tan fácilmente.
Dentro de unos años esta estrategia se estudiará en las escuelas de mercadotécnia como un ejemplo... pero de lo que no se debe hacer.
Y pensándolo bien, esta estrategia es similar a la que se hacía hace varios años en los EE.UU., pero ahora las empresas más punteras y mejor valoradas hacen justamente todo lo contrario, haciendo ver que sus empleados y los que trabajan para ellos disfrutan de unos beneficios que antigüamente eran impensables.¿Avanzamos o retrocedemos? La respuesta está clara, y en manos de la empresa está cambiarla.
